Desde que dejó el gobierno de la Nación Felipe González, el abecedario no ha podido ser mas desastroso hasta llegar a la Z, hasta tal punto, que pienso que como en el abecedario esto ha llegado a su fin.
Ellos, los socialistas, están por echar la culpa al capitalismo pero lo cierto es que se está demostrando su gran incapacidad como alternativa al capitalismo, que con todos sus defectos, que son muchos, nadie ha demostrado todavía un sistema mejor. Se ha hablado del fin del capitalismo, de la refundación y de no se cuantas chorradas mas desde las filas de la izquierda, pero ahí están los ejemplos y la historia.
No he visto desde los tiempos de Willy Brandt, “Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen” un político socialista que merezca la pena, salvo Felipe González, el cual si se hubiera retirado a tiempo incluso hubiese pasado a la historia como un gran hombre de Estado, pero ya se sabe, los políticos y su ambición desmesurada de poder y con la gran corrupción que le salpicaba por todos los lados le llevó a donde le llevó.
Almunia, fue elegido su sucesor a la Secretaría General del partido y cierto es que en su CV no lo hizo mal, pero, se enfrentó al Sr. Borrell en la primarias del 1998 perdiendo por un 56% de los votos.
Borrell, también tuvo que dejarlo a favor de Almunia al descubrirse asuntos turbios y su supuesta responsabilidad en ellos, ya que se trataba de dos antiguos colaboradores suyos de cuando era secretario de hacienda.
Y llegamos a la Z, el peor periodo vivido de nuestra dedocracia, el cual se llegó después de perder Almunia en las generales del 2000, dimitiendo de su cargo (porque amigos míos antes la gente dimitía y todo) hoy no se van ni con agua hirviendo, aunque se lleven en su caída por delante a todo una Nación.
Podría hacer un trabajo de campo y enumerar una a una todas las mentiras y tonterías de nuestro Presidente, pero creo que ni merece la pena cansarme por lo estéril que resulta, pues aparte de que me no me lee nadie, y este blog lo hice como una especie de diario, es que la sociedad española ha llegado a una encrucijada, que no hay manera de llegar a un acuerdo con un contrario ni para tomarse unas cañas.
El cinismo y la hipocresía se ha instalado de tal manera en nuestra vidas, que solo vemos lo que queremos ver y en la política como en futbol, como en casi todos los ámbitos, medios visuales y culturales, etc., etc., todo está tan politizado y la gente tiene tan poco criterio, que a mi me ha pasado varias veces ya, que cuando pregunto a alguien por una opinión, me responden con otra pregunta, sobre quien ha hecho o dicho eso de lo que le pregunto, y es que depende de quien venga el hecho o dicho, así opinan. Y todavía dicen que somos una democracia madura, ja,ja,ja.
A veces pienso que es una estrategia, darle a los medios todo los días carnaza para que se entretengan y descolocar de esa manera a la oposición, que no sabe ya ni por donde atacar, pues en tiempos de Aznar, con el Prestige y la guerra de Irak tuvieron bastante para estar todos los días en la calle, cualquiera que tenga una edad para haber vivido aquello y esto y compare como el del detergente Colón, verá que no hay por donde cogerlo.
Me voy a la cama.
jueves, 20 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
Un cuento
Articulo publicado en el 2001
Erase una vez un país que iba bien, todo marchaba sobre ruedas, el IPC bajaba, el PIB subía, la EPA batía récord históricos, los niños tenían teléfonos móviles, las empresas cada vez ganaban más dinero, los obreros invertían en bolsa, los bancos se fusionaban para ser más y más competitivos, las empresas hacían lo propio y tanto es así que entre OPA, OPS y OPV, las bolsas no daban abasto.
Empezó a quedarse pequeño el País, y entonces empezamos a fusionarnos con empresas extranjeras, nos hablaban de la globalización, del pensamiento único, pero el pueblo estaba relajado viendo el Gran Hermano los más jóvenes, el futbol los otros y Sabor a ti el resto.
Tan grandes eran las cifras que se barajaban, de miles de millones, de billones inclusive, que inventaron una moneda común a todos los países para entendernos mejor, unos pusieron ciento sesenta y tantas por cada moneda, otros cuatro otros dos y algunos hasta miles.
Se sucedían las fusiones, ya eran mega fusiones, de las empresas despedían cada vez más gente, pero el paro paradójicamente no bajaba, los pensionistas chateaban por Internet y las mujeres pagaban el pan a través del teléfono móvil, la tele la veíamos por el ordenador y la radio la oíamos por la tele, todo era increíblemente fácil, los pocos que trabajaban (pero no había paro) encendían el microondas desde la oficina y antes de llegar a casa estaba calculado para que se abriera el garaje pulsando una tecla del teléfono móvil.
En la televisión las noticias las daba una locutora virtual que ganaba 100 veces lo de 10 locutores juntos y sin inmutarse lo más minino anunciaba que las empresas habían reducido sus beneficios un 2%, es decir del 35% al 33%, pero el gobierno enseguida atajó el problema bajando los salarios para controlar la inflación.
Cada vez producíamos más, y cuanto más producíamos, más consumíamos, y cuanto más consumíamos más tirábamos y cuanto más tirábamos más felices.
Pero me temo que este cuento aunque todavía no ha acabado, no va a terminar bien.
sangonza@teleline.es
Erase una vez un país que iba bien, todo marchaba sobre ruedas, el IPC bajaba, el PIB subía, la EPA batía récord históricos, los niños tenían teléfonos móviles, las empresas cada vez ganaban más dinero, los obreros invertían en bolsa, los bancos se fusionaban para ser más y más competitivos, las empresas hacían lo propio y tanto es así que entre OPA, OPS y OPV, las bolsas no daban abasto.
Empezó a quedarse pequeño el País, y entonces empezamos a fusionarnos con empresas extranjeras, nos hablaban de la globalización, del pensamiento único, pero el pueblo estaba relajado viendo el Gran Hermano los más jóvenes, el futbol los otros y Sabor a ti el resto.
Tan grandes eran las cifras que se barajaban, de miles de millones, de billones inclusive, que inventaron una moneda común a todos los países para entendernos mejor, unos pusieron ciento sesenta y tantas por cada moneda, otros cuatro otros dos y algunos hasta miles.
Se sucedían las fusiones, ya eran mega fusiones, de las empresas despedían cada vez más gente, pero el paro paradójicamente no bajaba, los pensionistas chateaban por Internet y las mujeres pagaban el pan a través del teléfono móvil, la tele la veíamos por el ordenador y la radio la oíamos por la tele, todo era increíblemente fácil, los pocos que trabajaban (pero no había paro) encendían el microondas desde la oficina y antes de llegar a casa estaba calculado para que se abriera el garaje pulsando una tecla del teléfono móvil.
En la televisión las noticias las daba una locutora virtual que ganaba 100 veces lo de 10 locutores juntos y sin inmutarse lo más minino anunciaba que las empresas habían reducido sus beneficios un 2%, es decir del 35% al 33%, pero el gobierno enseguida atajó el problema bajando los salarios para controlar la inflación.
Cada vez producíamos más, y cuanto más producíamos, más consumíamos, y cuanto más consumíamos más tirábamos y cuanto más tirábamos más felices.
Pero me temo que este cuento aunque todavía no ha acabado, no va a terminar bien.
sangonza@teleline.es
lunes, 3 de mayo de 2010
Modernos y antiguos
¿Qué es ser moderno?, ¿Qué es ser antiguo?, parecen dos conceptos muy claros ¿no? Pero yo no lo tengo tan claro, ni siquiera en el segundo caso que sería el más evidente.
Viene esto a colación, por la gran cantidad de veces que se emplean estos adjetivos, incluso se emplean lo mismo como peyorativos que como elogiosos o laudatorios.
En el segundo caso parece obvio que sería antiguo, todo aquel de la época antigua contrario a la moderna, como antónimo que es, hasta aquí mas o menos bien.
Pero me voy a centrar en lo moderno, y este término si que da para debate, ¿Quién es moderno?, ¿Qué cosa es moderna?, ¿La moda es moderna? Y sobre todo, ¿Quien tiene la solución a estas preguntas?, ¿Quién da los carnets o los títulos de moderno?
Los medios de comunicación, nos venden estas ideas y otras como modernas y antiguas y hasta los políticos nos dicen que sus ideas son más modernas que las del adversario. ¿Pero quien coño les ha dado a esta gente tanta sabiduría?, ¿Dónde se estudia la modernidad para que te den el titulo?
Parece ser que hoy para ser moderno, hay que depilarse, incluidas las cejas, hay que ponerse pendientes o algún tatuaje, pues bien, los tatuajes son de la época egipcia, de hecho se encontró en el 1991 una momia con tatuajes y los pendientes ya se veían en los piratas del siglo XV y hasta en el Rey Tutankamon. ¿Entonces, son modernos o antiguos?
Después vienen los escagalaos, que les llamo yo, esos que tienen que andar espatarraos para que no se les caigan los pantalones; Así los llevaba Cantinflas en los años 50/60, por cierto para hacer reír.
Y es que me ha inspirado este articulo, un viejo que he visto esta mañana con pendientes, tacón cubano y una guayabera, debajo del abrigo de piel y con sombrero tirolés, iba hecho un cromo si señor.
Que las musas me acompañen
Viene esto a colación, por la gran cantidad de veces que se emplean estos adjetivos, incluso se emplean lo mismo como peyorativos que como elogiosos o laudatorios.
En el segundo caso parece obvio que sería antiguo, todo aquel de la época antigua contrario a la moderna, como antónimo que es, hasta aquí mas o menos bien.
Pero me voy a centrar en lo moderno, y este término si que da para debate, ¿Quién es moderno?, ¿Qué cosa es moderna?, ¿La moda es moderna? Y sobre todo, ¿Quien tiene la solución a estas preguntas?, ¿Quién da los carnets o los títulos de moderno?
Los medios de comunicación, nos venden estas ideas y otras como modernas y antiguas y hasta los políticos nos dicen que sus ideas son más modernas que las del adversario. ¿Pero quien coño les ha dado a esta gente tanta sabiduría?, ¿Dónde se estudia la modernidad para que te den el titulo?
Parece ser que hoy para ser moderno, hay que depilarse, incluidas las cejas, hay que ponerse pendientes o algún tatuaje, pues bien, los tatuajes son de la época egipcia, de hecho se encontró en el 1991 una momia con tatuajes y los pendientes ya se veían en los piratas del siglo XV y hasta en el Rey Tutankamon. ¿Entonces, son modernos o antiguos?
Después vienen los escagalaos, que les llamo yo, esos que tienen que andar espatarraos para que no se les caigan los pantalones; Así los llevaba Cantinflas en los años 50/60, por cierto para hacer reír.
Y es que me ha inspirado este articulo, un viejo que he visto esta mañana con pendientes, tacón cubano y una guayabera, debajo del abrigo de piel y con sombrero tirolés, iba hecho un cromo si señor.
Que las musas me acompañen
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