martes, 11 de mayo de 2010

Un cuento

Articulo publicado en el 2001


Erase una vez un país que iba bien, todo marchaba sobre ruedas, el IPC bajaba, el PIB subía, la EPA batía récord históricos, los niños tenían teléfonos móviles, las empresas cada vez ganaban más dinero, los obreros invertían en bolsa, los bancos se fusionaban para ser más y más competitivos, las empresas hacían lo propio y tanto es así que entre OPA, OPS y OPV, las bolsas no daban abasto.

Empezó a quedarse pequeño el País, y entonces empezamos a fusionarnos con empresas extranjeras, nos hablaban de la globalización, del pensamiento único, pero el pueblo estaba relajado viendo el Gran Hermano los más jóvenes, el futbol los otros y Sabor a ti el resto.

Tan grandes eran las cifras que se barajaban, de miles de millones, de billones inclusive, que inventaron una moneda común a todos los países para entendernos mejor, unos pusieron ciento sesenta y tantas por cada moneda, otros cuatro otros dos y algunos hasta miles.

Se sucedían las fusiones, ya eran mega fusiones, de las empresas despedían cada vez más gente, pero el paro paradójicamente no bajaba, los pensionistas chateaban por Internet y las mujeres pagaban el pan a través del teléfono móvil, la tele la veíamos por el ordenador y la radio la oíamos por la tele, todo era increíblemente fácil, los pocos que trabajaban (pero no había paro) encendían el microondas desde la oficina y antes de llegar a casa estaba calculado para que se abriera el garaje pulsando una tecla del teléfono móvil.

En la televisión las noticias las daba una locutora virtual que ganaba 100 veces lo de 10 locutores juntos y sin inmutarse lo más minino anunciaba que las empresas habían reducido sus beneficios un 2%, es decir del 35% al 33%, pero el gobierno enseguida atajó el problema bajando los salarios para controlar la inflación.

Cada vez producíamos más, y cuanto más producíamos, más consumíamos, y cuanto más consumíamos más tirábamos y cuanto más tirábamos más felices.

Pero me temo que este cuento aunque todavía no ha acabado, no va a terminar bien.

sangonza@teleline.es

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