
No fue un regalo, no fueron los Reyes Magos, ni siquiera fue un cumpleaños o regalo de comunión,fue el sacrificio mas grande que he hecho en la vida, y es que antes para conseguir algo importante, nuestros Padres, no nos lo ponían fácil, no señor, para mi supuso el tener que estar desayunando todos los días durante seis meses con leche, la cual no me gustaba, menos mal que por esas fechas, todavía no existía eso del gluten, o al menos eso creo, ¡anda que si llego a palmar! Menuda risa que diría Gila.
Pero aquí estoy, no es que me haya hecho un gran bebedor de leche, que todavía no me gusta, pero al menos de vez en cuando y con un cortadito, la tomo.
La bicicleta, me dio días de gloria y de gran alegría y entusiasmo, pero también me dejó huella en los dientes que todavía conservo y a los que mi dentista ¡menudo ojo! Me dijo que no tardarían en caerse.
Uno de mis pasatiempos favoritos eran juntar dos piedras midiendo el ancho de la rueda y luego pasar con las dos ruedas sin tocarlas, lo cual lo hacía; como también hacía era pasar por la estrecha puerta del paso a nivel, en el que tenía que pasar con las manos hacia delante para no rasparme las manos de lo justa que pasaba el manillar.
Era la envidia de mis amigos, sobre todo por el sillín que era comodísimo y porque era la primera del barrio claro, fue motivo de negociación para jugar al fútbol al cual no jugaba ni poniendo el balón yo.
Fueron unos de los tiempos más bonitos de mi vida y de gratos recuerdos, unos de los que mas recuerdo es esa intensidad por las noches del piloto trasero, me encantaba encender los faros y darle mucha caña, porque cuanto más deprisa daba a la dinamo más lucía el piloto y el faro.
Happy Together
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